Lunes, 1/12/2008

ELPAÍS.COM Opinión

 

EDITORIAL

Facturas dolorosas

La contracción económica obligará a recortes; la buena política consistirá en elegir cuáles

10/10/2008

 
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Las consecuencias de la crisis económica se están dejando sentir de forma pesada en las cuentas públicas, en las empresas y en la renta de los ciudadanos. Vienen de lejos la pérdida de poder adquisitivo que ha supuesto el aumento de los precios; o la subida de los tipos de interés, que redujo la renta familiar por el aumento del coste de los créditos y las hipotecas. El Euríbor sigue subiendo, a pesar del anuncio de un recorte de tipos a fecha fija realizado por el BCE junto con otros seis bancos centrales. Además, en los últimos meses se aprecia un aumento de las operaciones de empeño en el monte de piedad o la huida de los pequeños ahorradores hacia la inversión en oro.

Las últimas y significativas señales de que la desaceleración económica hace mella en la vida cotidiana son dos decisiones políticas que ilustran la importancia de tomar determinaciones templadas en tiempos de crisis. El Ministerio de Trabajo ha recortado un 35% el número de trabajadores que las empresas pueden contratar en el exterior para ocupaciones de difícil cobertura; y la Comunidad de Madrid, sin previo aviso, ha reducido un 30% la aportación pública para gastos corrientes a seis universidades; gastos que se dedican casi en su integridad a pagar las nóminas de los profesores. Las dos medidas definen el daño que produce una fase casi recesiva de la economía, aunque no son de la misma naturaleza ni tienen la misma justificación.

La política inmigratoria guarda relación con los cambios de ciclo. En épocas de prosperidad la afluencia de trabajadores extranjeros equilibra el mercado laboral, pero en épocas depresivas produce una acumulación de paro y, con frecuencia, de marginación. El recorte en el catálogo de empleo exterior es una señal económica de que la oferta de trabajo está hundida; muchos de los inmigrantes que trabajaban en la construcción o en los servicios ahora están en paro. Sus derechos laborales deben ser respetados, pero es un hecho que la economía española ha perdido capacidad para absorber empleo exterior.

En cambio, el recorte del gasto en las universidades madrileñas parece una decisión atolondrada. La educación, como la seguridad o la sanidad, tiene carácter de derecho prioritario; no rige en ellos la distinción formalista entre inversión y gasto corriente. Tan importante es construir una escuela o un hospital como sufragar su funcionamiento. Por añadidura, invertir en educación es un requisito necesario no sólo para salir de la crisis, sino también para hacerlo de forma que estimule el cambio de modelo de crecimiento.

Los daños de la crisis se están trasladando además al sector industrial y al comercio. Baste observar los recortes en el sector del automóvil o la profunda reconversión en el textil. La perspectiva para los próximos trimestres es más paro y menos rentas públicas y privadas. Es el momento de que en las decisiones políticas se sepa distinguir entre lo que es prescindible de lo que es necesario. Como la educación.

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Comentarios - 31

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  • 31

    Chibus ( http://salamancablog.com/author/chibus/ ) - 10-10-2008 - 21:10:35h

    Desde Salamanca -que no su Universidad-, hemos pedido una Convención Mundial para estudiar una moneda única que sirva para que cada País no engañe con el valor de su moneda. De la inicial "sal" a la moneda "digital". Ya no manda el G7 aunque sean 8, ya no manda el G10 aunque sean 11. Quiénes tienen el dinero son los Chinos, los indios, Brasil, Arabía..., los demás están de reunión en reunión buscando soluciones a un problema que ellos mismo han creado. Desde dentro nunca se solucionan los problemas. Hay un cambio en el Sistema Financiero Global y el tiempo de ajuste será duro para los llamados Occidentales.

  • 30

    Ciro2 - 10-10-2008 - 20:13:32h

    Votar es la única solución. Y quienes defiende no votar es lo mismo que si dijeran que la solución a la comida basura es no comer. Quienes comen son los que pueden mejorar la calidad de la comida. Los que no comen porque alegan que es mala sólo pueden morirse de hambre. Otra solución sería que se hicieran cocineros ellos. Que no sé, que me parece a mí.

  • 29

    Aurelio Torralba - 10-10-2008 - 20:11:46h

    No hombre, la abstención les viene muy bien a los de siempre. Lo que hay que hacer es votar a los partidos minoritarios, ese es el mejor castigo contra los grandes partidos corruptos.

  • 28

    ela - 10-10-2008 - 19:58:43h

    Si saliesen a la circulación los billetes de 500 %u20AC que estan escondidos, al menos en España no habría crisis.

  • 27

    Paco - 10-10-2008 - 19:14:25h

    Efectivamente, solo los que no votamos tenemos derecho a protestar. Los que votan que prueben a hacerlo. Votando al otro partido ? para que de nuevo te decepcione y sea la historia de nunca acabar. Al final entenderás que la única protesta válida es la de la abstención. Hoy por hoy es nuestra única arma disponible, usémosla.

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