 La madre de uno de los alumnos de la Casa de Niños de Villaconejos les enseña a preparar roscos.
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Todo el pueblo para educar
ELENA SEVILLANO


La clase de tres años ha terminado rebozada en harina y sabiendo más gracias a sus educadoras, con las que han cantado; a madres y abuelas con las que han medido azúcar y amasado roscos; a tías y hermanos mayores que han jugado al corro de la patata; a padres con quienes han compartido desayuno con chocolate; al grupo folclórico Limón y Miel, que ha bailado jotas y explicado qué son unas castañuelas.
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